Compras NavideñasDurante la navidad comienza una época para hacer una pausa y celebrar en familia y amigos, mientras en todas partes del mundo existen la pobreza, hambruna, guerras, enfermedades y otras calamidades.

Al mismo tiempo que muchos gastan en cosas innecesarias y se endeudan con tarjetas de credito, otros sólo se conforman con la nada, la pobreza extrema. Mientras empresarios gastan grandes cantidades de dinero en ostentosos en árboles gigantes, pesebres adornos y otras tonterías más en centros comerciales, en las calles la gente muere de hambre y en vez de tener un gesto humanitario para ayudar al que no tiene y sacar dinero de sus bolsillos, los dueños de Chile sólo se preocupan de llenar sus locales comerciales con gente embobada comprando regalos, a veces, innecesarios.

Podríamos apelar a esta fiesta pagana que nace con los romanos y que hoy es vestida con tanta cursilería barata que todo ese dinero botado en bolitas doradas, nieve falsa, renos voladores y señores gordos sudorosos escuchando niños, lo podrían invertir para palear la pobreza, dar comida a la gente pobre en navidad.

Hogares de acogida, refugios, instituciones del Estado y otras similares piden ropa de cama, de vestir, comida, donaciones y luego tienen algunas el descaro de cobrar a gente pobre para dormir en esa “casa de acogida” y sin derecho a comer sino pagan un poco más el indigente.

Pope Benedict XVITemplos católicos y religiosos piden rezar haciendo creer a sus fieles que así un dios los escuchara desde este insignificante punto del planeta y asi solucionar todo lo anterior. Bien podrían movilizar “algo” de las generosas “limosnas” que dan los feligreses para ayudar a los demás, en vez de eso, le atribuyen un favor a una deidad que no existe. Más allá de bellas y hermosas palabras en sus sermones no hay acciones concretar en devolver parte del gran patrimonio a los pobres que tanto dicen defender.

Todos los años lo mismo, se repiten exactamente las mismas acciones, como en “El día de la marmota” de Bill Murray, me di cuenta que no me gusta la navidad y tampoco pienso celebrarla. Sólo compartire con los míos y amigos reflexionando de las cosas malas que suceden en el mundo y mientras los demás no hacen nada para ayudar a los desposeídos.

La navidad debería ser un recordatorio de que un pequeño acto de caridad, aunque sea pequeño se puede cambiar la vida de otro. No digo esto porque no crea en dios, sólo lo escribo porque lo veo como una realidad que los demas no quieren ver porque no se dan cuenta o no quieren darse de lo que pasa con otros en las navidades. La navidad es para compartir en familia en vez de preocuparse de lo material. Comprar regalos, endeudarse, pedir créditos navideños no es lo importante, ni siquiera debería hacerse. Debemos preocuparnos por nuestros seres queridos y amistades porque su gran valor es irreemplazable y entregarles cariño. Ahí radica un verdadero villancico navideño.

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