La batalla por erradicar la religión del DNI en Egipto. Mi fe no es asunto tuyo es una campaña pretende eliminar la casilla que indica la religión en los carnés.

Cané de identidad egipcio¿Musulmán o cristiano?“. Resulta una pregunta de rigor entre los egipcios. Un interrogante natural con el que se fisgonea al recién aterrizado o se destapa al desconocido. El ADN religioso va marcado a fuego en el carné de identidad. Cuenta con casilla propia y nadie escapa a su restringida clasificación: musulmán, cristiano o judío. Al grito de ‘No es asunto tuyo‘, una campaña censura ahora la intromisión del Estado en las vicisitudes de la fe y le culpa de la violencia sectaria que desangra el país.

La iniciativa es tan sencilla como directa. Hace unos días la periodistaSarah Carr colgó en Facebook una fotografía de su documento de identidad con la casilla destinada a la confesión religiosa cubierta con un pedazo de papel que rezaba “No es asunto tuyo”. Y entonces despertó un torrente de reacciones similares.

“La respuesta ha sido realmente positiva. La gente está publicando imágenes de sus carnés con el apartado de la religión tapado y está enviándolas con palabras de apoyo”, reconoce a ELMUNDO.es la reportera británico-egipcia.

“Es verdad que hay críticas en la línea de ‘ésta es una campaña estúpida porque la religión es tan evidente como el nombre o la apariencia’ o ‘yo estoy orgulloso de mi religión y vosotros sois unos infieles'”, cuenta Carr. Pero -agrega- quienes atacan la idea olvidan que “no se trata de negar la identidad religiosa, sino de impedir la interferencia estatal en asuntos personales como la fe”. Desde que publicara su instantánea, el ejemplo ha cundido entre cientos de internautas. Una página en Facebook reúne los fotogramas de la protesta.

“Cubrir la casilla consignada a la religión es necesariamente un acto de protesta“, apunta Carr. Un clamor para “decirle al Estado que su clasificación de los ciudadanos según su religión es dañina y encarna el fracaso de Egipto para abordar los asuntos religiosos y la libertad de credo”. El país árabe, de mayoría musulmana, conserva una de las minorías cristianas más destacadas y activas de Oriente Próximo. Se estima que el 10% de su población profesa la doctrina de la Iglesia Ortodoxa Copta.

De hecho, Carr -musulmana, según consta en su carné- pergeñó la campaña tras cubrir, con rabia, el insólito ataque a la catedral copta de El Cairo que sucedió a principios de mes. El asalto de ‘baltaguiya’ (matones), con la complicidad de la policía, fue el brutal epílogo al funeral de varios fieles fallecidos en unas reyertas sectarias en el norte del país. “No hay ninguna necesidad de disponer de esta información. No tiene ningún otro propósito que el de dar rienda suelta a los prejuicios de los funcionarios”.

No hay lugar para los no creyentes

La casilla, herencia de seis décadas de yugo militar y férreo control estatal, nunca se deja en blanco excepto para los bahaíes. Los ateos y agnósticos, por supuesto, no tienen cabida porque su ausencia de fe es sencillamente inimaginable. “Desde la introducción de los carnés electrónicos, el campo de la religión ha sido la principal fuente de polémica y alienación al limitar la entrada a tres religiones y al promover prácticas discriminatorias en cualquier actividad cotidiana”, explican en la página web de los bahaíes egipcios.

Desde la campaña ‘No es asunto tuyo’ subrayan que el apartado es un “recordatorio de que el manejo de la religión en las últimas décadas, la clasificación de los ciudadanos según su fe, sólo ha logrado alienar a unos de otros e intensificar el problema sectario”. Y contra la división, ingenio: los participantes han enviado fotografías con las leyendas de “¿qué diablos tiene que ver esto contigo?” o un escueto “ser humano”. Hay incluso quien, a modo de ‘collage’, ha usado la palabra “esponja”, extraída de alguna publicidad de la popular criatura televisiva Bob esponja.

La batalla por erradicar la religión del DNI -con algún antecedente en los últimos años de la dictadura de Mubarak– resulta poco menos que faraónica, ya que es impensable con el islam político de los Hermanos Musulmanes, instalado en el Gobierno y la Presidencia del país.

Pero los responsables de la campaña citan el ejemplo del Líbano, cuyo gobierno permite desde 2009 que sus ciudadanos eliminen la filiación religiosa del documento de identidad. Y no es un plácet baladí: la casillapodía dirimir la vida o la muerte en el Líbano, deshilachado por la guerra civil y las trincheras sectarias.

En el país de los faraones, en cambio, hay vidas marcadas por un carné de identidad. Como la de Mohamed Hegazy, nacido musulmán y convertido al cristianismo en la adolescencia. Durante décadas, Mohamed -rebautizado Bishoy- ha reclamado al Estado egipcio el reconocimiento oficial de su conversión. “Puede creer lo que quiera en su corazón, pero sobre el papel no puede convertirse”, dictaminó hace unos años un juez. Pero él, incansable, continúa su lucha. “Aspiro a colocar mi verdadera religión en el carné o a cancelar la casilla. Es un derecho natural”, declaraba a este diario hace más de un año.

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