Hace unos días comentábamos en las redes los dichos del Papa Francisco acerca de que sería normal que si alguien habla mal de la madre de uno, aunque sea un amigo cercano, uno reaccione dándole un puñetazo.  Cameron, el “premier” británico, ahora respondió diciendo que si bien una persona puede sentirse ofendida por una crítica a su religión, eso no le da derecho a reaccionar violentamente. Quisiera opinar acerca de esa justificación a la violencia (lo de las ofensas ya lo vi en otro artículo de mi blog).

De buenas a primeras parecería que el Papa se trastornó y se puso a hablar estupideces sin pensar antes, pero no sé, no creo que sea alguien tan estulto como para decir algo así de buenas a primeras; menos aún con la influencia que sabe que tiene. Creo que se refería a algo distinto y que la estupidez en sus palabras iba por otro lado.

Lo normal vs. lo usual

Es probable que haya usado la palabra “normal” en su sentido más técnico, refiriéndose a lo que es la norma; a lo “usual”. Quizás decía que es “usual” que la gente responda de manera violenta ante ofensas contra lo que encuentra importante. Que es esperable que pase algo así, sin referirse a que eso sea lo correcto (o lo que usualmente llamamos “normal”).

Ahí suena mucho más sensato, aunque solo si hablamos de una conversación de 10 segundos con una persona al frente. Pero baja notablemente el nivel de inteligencia del enunciado si lo traspasamos a Charlie Hebdo y su planificación.

Impulsividad vs. planificación

Estás hablando con alguien y de pronto ese alguien dice que tu pareja parece travesti mal operado y con distemper; aumenta tu frecuencia cardíaca, sube la tensión arterial, explota la producción de testosterona, baja el cortisol, tu cerebro dispara los niveles de adrenalina y ¡PAF! vuelan dientes y pedacitos de cara de tu amigo.

Todo muy lindo y tus nudillos un poco adoloridos, pero después de un par de minutos y niñas gritando por todos lados, tu cerebro vuelve a la normalidad, ves al pobre diablo tirado en el suelo con las manos en la cara y piensas que quizás te excediste un poco. Te acercas, le tiendes una mano, lo ayudas a levantarse, le pides disculpas, él hace lo mismo, un abrazo medio torpe y la gente al rededor se va calmando. Es más o menos la dinámica cuando un par de amigos se pelean reaccionando demasiado rápido. Si no tienes tiempo de pensar racionalmente lo que pasa y no eres una persona suficientemente controlada, puede pasar eso. Y por favor, ojo: es cosa de unos pocos segundos.

¿Pero qué pasa cuando el conflicto dura más de un par de minutos?

Ahí no hay caos hormonal ni nada que lo justifique. Si alguien hace algo que me molesta y yo, por algún motivo, considero que debería vengarme violentamente, llegando incluso a planear algo con tiempo para dañar a la persona que hizo lo que me irritó, entonces ya no hay justificación que valga. En ese caso se trata de una acción violenta y malintencionada pura y dura. En el caso de Charlie Hebdo, los asesinos planificaron todo con tiempo y de forma totalmente racional, siguiendo los preceptos dictados por su religión violenta; nada de reacciones “normales” (en ninguna de sus acepciones).

Y ahora resulta que el famoso Papa Francisco justifica las reacciones violentas como respuesta a críticas a la religión con un argumento así de mal utilizado: no es tan estúpido como para decir que es correcto reaccionar con violencia, pero sí dice que es esperable que alguien reaccione con esta, igualando una respuesta instintiva física inmediata (en un par de segundos) con un atentado religioso planificado como el de Charlie Hebdo. ¿Qué opciones nos quedan para ese Papa?

  • Opción 1: El Papa Francisco simplemente no pensó bien lo que dijo, cometiendo ese error estúpido al igualar dos cosas totalmente distintas.
  • Opción 2: El Papa Francisco se preocupó de que la gente ahora se atreva a señalar los daños que provoca la fe e intentó crear una excusa subtérfuga para que la gente se sienta mal de pensar críticamente.
  • Opción 3: El Papa Francisco, siguiendo los principios de su religión, solo está expresando su forma de pensar autoritaria y violenta.

En serio; aún no estoy seguro de cuál opción será la correcta, o si es más de una. ¿Será simplemente un poco tonto este Papa? ¿Estará defendiendo a como de lugar sus ideas fantasiosas? ¿O estará revelando poco a poco que solo es un seguidor de la Biblia más?

Mientras trato de decidirme por una o más de esas opciones, siéntanse libres de expresar (!) sus opiniones en la sección de comentarios abajo. O de expresar su grado de aprobación a mi humilde (?) columna en Twitter o Facebook. Ojalá Dios (?) quiera que les haya agradado el artículo.

Fuente: Dropestein.com

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