Estamos en un proceso de revisión personal y social. En pocos días se cumplirán 40 años desde el fatídico golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

allendeEse quiebre institucional caló hondo en la vida republicana de Chile. Se retrocedió en muchas material especialmente sensibles para los librepensadores. Hace poco, en una entrevista televisiva la actriz Gloria Lazo, señaló que “al salir a la calle se veía como antiguos valores que ya habían pasado de moda renacieron y se apoderaron de la sociedad”, en alusión a un regreso o refugio en el conservadurismo, incluso no siendo conservadores.

El ser rebelde, el pensar distinto, el plantear dudas o simplemente parecer diferente al modelo que impuso a sangre y fuego la dictadura, significaba ser duramente reprimido, torturado e incluso asesinado y desaparecido. Por lo mismo, muchas personas tuvieron que guardar su opinión, callar sus ideas y ocultar su ideología para evitar los horrores del régimen militar.

Todos los avances que Chile había consolidado en 163 años de independencia se borraron de cuajo. Las Universidades fueron intervenidas, los científicos perseguidos, los intelectuales exiliados, los libros quemados en la calle.

Luego, se impuso el modelo neoliberal más puro y crudo con la conocida “Doctrina del Shock” que  relata en su libro la periodista Naomi Klein.

Este nuevo modelo económico arrasó con la tradición de nuestro país y trató de instalar desde cero un nuevo país. El “país ganador” del cual se jactaran años después los adherentes a la dictadura en la franja del Sí.

chile3Entre los muchos atropellos, la educación laica y republicana que era una tradición de Chile, se mancilló hasta hacer prácticamente desaparecer. Mediante el Decreto Nº2 de 3 de enero de 1981, la dictadura, fragmentó las universidades estatales o públicas en sedes regionales y dictó una completa libertad de enseñanza superior para crear universidades privadas. Hasta la fecha, ninguna Universidad Privada, creada después de esta fecha ha alcanzado los niveles de complejidad que tienen las tradicionales.

Lo mismo ocurrió con la enseñanza primaria y secundaria que se abrió al mercado, se desestatizó y pasó a los municipios y pasó a subvencionar a  privados que tenían colegios, beneficiando principalmente a congregaciones religiosas. El resultado, en los últimos años la educación municipal está casi muerta y los colegios se han transformado en la barrera más segregadora y desigual del país. Según la fundación SOL, En últimos 20 años, se registra una Disminución neta de 864 Escuelas Municipales y un aumento de 2.942 Escuelas Particulares Subvencionadas.

Sólo revisaré el caso de la educación como ejemplo de todos los retrocesos, que también sufrió la minería, la industria nacional, la banca, las pensiones, la salud, los servicios básicos, la telefonía, el transporte y otros sectores estratégicos que pasaron directamente al mercado, sin mayores regulaciones o controles de ningún tipo.

En este cuadro de retroceso, que pese a la efervescencia política del plebiscito de 1988, no cambió mucho su estructura de conservadurismo moral y liberalismo económico. Recién hoy, a casi 40 años del golpe, Chile comienza a cerrar esta etapa de dictadura-transición y se plantea los desafío del regreso de la democracia.

senadoresEsta nueva etapa implica reconocer los errores del pasado y pedir perdón. Desde los líderes de la UP, los cabecillas de la dictadura y los adherente políticos del régimen, todos en alguna medida están pasando por este proceso de revisión interna y posterior pedido de perdón, de algunos.

El perdón es un avance, pero como se ha dado el proceso, hasta ahora sólo se queda enmarcado en solicitudes aisladas y personales. Hasta ahora sólo son declaraciones que carecen de hechos u obras que ratifiquen ese perdón. Falta todavía una solicitud de perdón y un compromiso con la verdad y la justicia departe del Estado, el poder Judicial y el Congreso en su conjunto. Aún estamos lejos de repudiar oficialmente el golpe y sus consecuencias.

Tengo la impresión de que hacia allá vamos. El país pronto tendrá un cambio de gobierno e independiente de quién gane, será un cambio de folio que no podrá obviar que se debe cambiar la constitución de la dictadura y reestructurar el modelo socioeconómico de nuestro país.

Nuestro deber como librepensadores es colaborar para que esos necesario cambios ocurran, para que se vuelvan urgencia y prioridad, para que sensibilicen a la élite política y para que el sentir de la sociedad chilena sea mejor representado en las decisiones que se tomen.

Chile es un país laico. Así se fundó al independizarse de España. Hemos perdido esa categoría y la debemos recuperar. Ahora es la oportunidad para pedir perdón y retomar el camino perdido. Es la ocasión de restablecer lo que nunca debimos haber cambiado.

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