Ezzati-01Anoche pudimos ver al Cardenal Ricardo Ezzati en el programa El Informante de TVN defendiendo uno de los negocios más importantes para la Iglesia Católica. La educación.
No sólo es un negocio en donde con colegios particulares subvencionados lucran con la educación de todos los niños de Chile, sino que además lo utilizan como una herramienta de adoctrinamiento y control social para seguir imponiendo su ideología de la era del bronce.

Ezzati dijo anoche que “puede parecer como una cosa excelente (la gratuidad), pero eso conduce a que el Estado sea el dueño de la educación y que impnga un modelo diferente al que las personas y las familias tienen derecho a escoger”.

“La pluralidad de proyectos educativos es un bien para el país. Estoy profundamente convencido, de que la educación es un hecho público, pero eso no significa que el Estado imponga un estilo de educación”, afirmó.

Por cierto está equivocado. La reforma educacional no apunta a imponer un sólo modelo educativo, sino a fortalecer el que le pertenece al Estado. No le hemos escuchado a ningún político de la Nueva Mayoría ni ha funcionarios del gobierno que se vayan a eliminar los colegios particulares, sólo se les va a dejar de subvencionar. Se les va a dejar de pagar por niño matriculado, lo que implicará que muchos de ellos dejarán de ser tan “rentables” como lo son hoy.

Lo que vimos ayer por parte del Cardenal no es más que una defensa corporativa de un negicio que a todas luces debería ser en nuestro país un derecho garantizado para todos nuestro niños y jóvenes.

Este tipo de intervenciones nos recuerdan que Chile necesita un Estado laico con una educación laica garantizada para todos. Sin intervenciones de credos religiosos en el proceso educativo de nuestros hijos.

Tenemos que avanzar para que los colegios del Estado sean pluralistas y transversales. Hoy todavía vemos muchos casos de discriminación en los colegios que defiende Ezzati como los niños que no son catòlicos, los que tiene a sus padres separados, lo que no tienen los recursos o los “méritos” o los “valores” que esos colegios exigen. Discriminan abiertamente pese a recibir subvención estatal.

Este negocio tiene que terminar. Si quieren seguir adoctrinando a los niños de este país, que se metan la mano al bolsillo. Emprendimentos privados siempre los habrá y los valoramos. Con el dinero de todos los chilenos no.

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