Es de conocimiento popular que la fiesta de Navidad preserva elementos de antiguas mitologías, pero algunas de estas son muy poco conocidas, por lo que a continuación se ofrece una breve introducción al tema.

Empecemos con la Navidad descrita en la Biblia, construida con elementos del Antiguo Testamento, como Belén, lugar de nacimiento del rey David (1Sam 17:12; Mi 5:2), y las alabanzas de su hijo, Salomón, por dominar a las otras tribus de la región y recibir tributos de oro, especias e incienso (1Re 10; 2Cr 9:1-12), lo que se usó como alegoría en Isaías 60 sobre el poder del futuro rey, sirviendo de inspiración para el relato de los reyes magos y la estrella de Belén del evangelio de Mateo, lo que también se observa en el Salmo 72, que usando la misma alegoría añade la devoción de los “nómadas del desierto”, inspirando la adoración de pastores que se encuentra en el evangelio de Lucas.

«Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Yahvé ha nacido sobre ti….Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento…Multitud de camellos te cubrirá; dromedarios de Madián y de Efa; vendrán todos los de Sabá; traerán oro e incienso…» Isaías 60

«Los nómadas del desierto se inclinarán ante él… Los reyes occidentales, de Tarsis y de otras tierras distantes, le llevarán tributo…Los reyes orientales, de Saba y de Seba, le llevarán regalos. Todos los reyes se inclinarán ante él, y todas las naciones le servirán.» Salmo 72

Otra tradición, que no quedó registrada en la Biblia sino que en el Evangelio de Santiago y los escritos de los Padres de la Iglesia (Justino Mártir, Diálogo con Trifón 78; Orígenes, Contra Celso 1.51), aseguraba que el sitio del nacimiento fue en una cueva de Belén, imitando los rituales del dios mesopotámico de la vegetación y pastoreo Tammuz (conocido como “Dumuzid” para los sumerios y “Adonis” para los griegos), que era venerado por algunos judíos desde la antigüedad (Ez 8:14) y debía descender anualmente al Inframundo en el mes de la cosecha (llamado hasta la actualidad como el mes de Tamuz en hebreo) emergiendo desde las profundidades en el solsticio de invierno, una celebración no sólo conocida en Belén, sino que celebrada –casualmente- en la misma cueva que se asociaba a la natividad de Jesús (Jerónimo, Carta 58; Epístola de Paulino de Nola 31.3) y sobre la que se construyó la Basílica de la Natividad que perdura hasta hoy.

Jerónimo nos informa que la cueva de Belén estaba junto a los árboles sagrados del dios Tammuz, una característica común a varios dioses de la vegetación y los cambios estacionales, y es así como en la tradición babilonia se alude al nacimiento de Tammuz a los pies de un pino («En el cedro sagrado, donde la madre te parió» Himno de Tammuz no. VI, sección V, línea 5). Ahora bien, aunque Tammuz era un dios que moría y resucitaba, no era hijo de una virgen, no tenía doce discípulos, no murió crucificado, ni resucitó al tercer día… pese a que algunos libros de dudosa reputación y varios sitios de internet aseguren la existencia de decenas de dioses con todas esas características, con listados que incluyen a Krishna, Mithra, Horus, Buda, Hércules, y muchos otros. En cambio, la tradición cristiana es una recopilación, con algunos detalles tomados de uno u otro mito, y una gran mayoría de relatos creados a partir de profecías y salmos del Antiguo Testamento.

Pero, antes de decepcionar al lector con estos datos fríos, hay algo más que destacar sobre Tammuz, puesto que su ciclo de muerte y resurrección se debe a su amante, la diosa babilonia Ishtar (o Inana para los sumerios), famosa también por haber descendido al Inframundo, un acto que fue interpretado por otra diosa como un intento de usurpación, por lo que fue desnudada, humillada, juzgada, hallada culpable, muerta y colgada de clavos, aunque al tercer día solicitaron que su cuerpo fuese descolgado y fue resucitada con el agua de la vida y el alimento de la vida, debiendo dejar como substituto a Tammuz (El Descenso de Inana al Inframundo; Descenso de Ishtar al Inframundo).

No es extraña la fusión de las ideas mesiánicas con estos mitos relacionados a la vegetación, ya que el esperado regreso de la línea real se alegorizaba como el retoño o brote que emergería del desaparecido árbol de David (Is 11:1, 10; 53:2; Jer 23:5; 33:15), y también la restauración del sacerdocio aparece en el libro de Zacarías como la restauración de otro Jesús (traducido habitualmente como “Josúa” o “Josué” en las biblias modernas para no despertar sospechas), el anciano sacerdote de la época del exilio a Babilonia, siglos antes del Jesús del Nuevo Testamento, que primero aparece en un tribunal póstumo, para luego ser restaurado en gloria como un “renuevo” o “retoño” tras el regreso de Babilonia y la reconstrucción y purificación del Templo de Jerusalén (Zc 3:1-8; 6:12).

La navidad ayudó al cristianismo en expansión, dado que el Solsticio de Invierno era conocido y celebrado por diversos pueblos del hemisferio norte, habitualmente con tradiciones que incluían renacimientos y árboles, como el Sol Invictus y la Saturnalia de los romanos o las tradiciones germánicas y nórdicas de Yüle (con un dios Odín curiosamente similar a Santa Claus).

Como detalle final, los animales del pesebre son un punto de debate, ya que eran importantes en el culto de varios dioses cíclicos, incluyendo al dios pastor Tammuz, cuya promesa de regreso a la vida era «Las ovejas de mis pastores, yo restauraré. Las ovejas de mi pastura, yo restauraré» (Scheil+Zimmern, Rev. I. 4-5), pero bien pueden ser una adición puramente cristiana como alusión a Isaías 1:3 «El buey conoce a su dueño y el asno el pesebre de su amo», que ya se mencionan en la tradición navideña desde el siglo IV (Ep. de Paulino de Nola 31, luego incorporado al Evangelio de Pseudo-Mateo en el siglo VI), lo que fusionó para siempre la idea del pesebre navideño a un establo, siendo que la palabra usada en la Biblia para pesebre (phatné) tenía un significado mucho más amplio, como caseta o puesto, recalcando el esperado origen humilde del mesías según el Antiguo Testamento.

Esperando que este artículo haya sido de vuestro agrado, me despido deseándoles unas ¡muy felices fiestas!

Facebook Comments