Masiva Asado 2015Respuesta de los herejes al obispo

Ante la misiva del obispo de Temuco, Don Héctor Vargas Bastidas, enviada al diario El Mercurio el pasado 5 de abril, creo necesaria una respuesta oficial.

Efectivamente un grupo de personas, amigos y familias compartió un asado el viernes «santo» (según el cristianismo). A tal evento asistimos cientos de librepensadores e incluyendo, por si no lo sabían, varios vegetarianos que comimos con gusto carne de soya como acto simbólico.

Acá empiezan las contradicciones en la carta del Sr. Vargas, calcada de una carta del 27 de abril del año pasado, y a la que solo agregó un segmento sobre la catástrofe del norte de Chile. Él afirma que a la gente de fe no le importa que otros coman carne y que la Iglesia «respeta opciones diversas ante lo religioso»; obviamente tal no es el caso, porque no se habría dado la molestia de copiar y pegar su carta, pero especialmente no es cierto porque el término «hereje» ha sido usado de forma despectiva innumerables veces, insinuando vileza, inmoralidad o necedad de cualquiera que no crea en la traducción oficial del libro sagrado de la Iglesia. Hay que concederle, eso sí, que lejos están los días del santo de la Iglesia católica, Ireneo de Lyon, que en su libro «Contra los Herejes» recomendaba las más inhumanas torturas para todo no católico.

Le informo al obispo que muchos ateos «verdaderos» asistimos al evento, al igual que muchos católicos verdaderos comieron pletóricos asados de pescado y mariscales. También le recuerdo que el deseo de solidaridad acompañado de ayuno o ingesta de productos del mar no ayuda a la gente con hambre.

Es agradable leer que Ud. también desea un estado laico, en el que la opinión de un obispo o cardenal no tenga peso sobre legislaciones tan importantes como métodos anticonceptivos, aborto terapéutico y enseñanza de religión en los colegios. Quizá un día si luchamos juntos podamos lograrlo de verdad. También aprecio que Ud. esté en contra de la intolerancia, como la de gente que no tolera a los que no creen en la Biblia; que no tolera a los homosexuales; o que se oponen al matrimonio entre dos personas del mismo sexo.

Sin embargo, debo disentir respecto a su último párrafo, porque me parece terrible esa doctrina de tener que agradecer por la tortura de una persona para pagar por los pecados de otros. Creo que va en contra del concepto de perdón verdadero; me explico: si alguien me golpea, no es perdón verdadero si antes tengo la irrefrenable necesidad de golpear a un niño para quitarme la rabia. De la misma forma un dios que exige el pago de pecados con sangre, tortura y muerte de otra persona me parece tan inmoral como poco creíble.

Marcos Telias Barra

Médico de la Universidad de Chile

Comité de Educación

Sociedad Atea de Chile

 

Carta del Obispo acá

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