12 pruebas de la inexistenciaEn Doce pruebas de la inexistencia de Dios, Sébastien Faure deja plasmada su postura respecto de la cuestión religiosa. En un lenguaje accesible, Faure se dirige a los obreros y individuos de las clases más bajas para explicarles las sinrazones y contradicciones que contiene la religión, partiendo de su principio básico: la existencia de un ser omnipotente y omnipresente.

Al final de Doce pruebas de la inexistencia de Dios, Faure deja clara su conclusión: “Dejarás las tinieblas de tu ignorancia para entrar de lleno en las puras claridades de tu inteligencia, despierto ya de la influencia letárgica de las religiones”.

Breve resumen del libro:

1. No existe un Ser Creador, porque la acción de “crear” es inconcebible. Crear es formar algo a partir de nada, y nada puede producirse sin materiales. Cero más cero, siempre va a ser igual a cero. Dios no pudo haber creado de la nada.

2. Dios, lo inmaterial, no pudo haber creado lo material, ya que lo inmaterial, de existir, estaría separado de lo material en una diferencia de calidad, de naturaleza. O bien la materia estaba fuera de Dios (es decir que coexistía con él), o bien el Dios mismo estaba y está formado de materia. Y si ya disponía de la materia, entonces, en base a lo dicho en el punto 1, Dios no es creador.

3. Lo perfecto (en este caso Dios), no puede producir lo imperfecto (en este caso el hombre y el Universo). Lo perfecto y lo imperfecto están en oposición y contradicción, que alguno de los dos determine al otro es inconcebible. Si Dios es perfecto, no pudo haber creado lo imperfecto.

4. Si Dios creó el Universo, no puede ser ni eterno, ni activo, ni necesario. Dios solo manifestó (supuestamente) su actividad creándolo todo, lo que quiere decir que antes de ello era inactivo. Si el Universo necesitó y necesita de Dios, tanto para ser creado como para existir como es, quiere decir que antes de su creación, Dios no era necesario. Lo que quiere decir que Dios no es eternamente activo y necesario, si no que fue inactivo, innecesario e inútil.

5. Si Dios existe, es inmutable, es decir que no cambia ni puede cambiar. La transformación, el cambio, son cualidades de la materia. Si Dios creó el Universo, cambió dos veces: no es lo mismo un Ser pasando de la pasividad al deseo, y del deseo a la ejecución. Una de dos, o Dios no creó el Universo, y por tanto no es Dios; o Dios no es inmutable, y por lo tanto tampoco es Dios.

6. Si Dios creó el Universo, tiene que haberlo hecho por alguna razón. Pero, ¿qué razón pudo tener, si no le falta nada dado que su perfección es infinita y eterna? No es posible establecer ninguna razón que pudo haber motivado a Dios, y dado que actuó sin razón, es un loco, es decir, es imperfecto. Y si es imperfecto, no es Dios.

7. Si Dios necesita gobernar el Universo, quiere decir que este no es perfecto. Y si el Universo no es perfecto, Dios, que es perfecto, no pudo haberlo creado. La cualidad de Dios de “creador” niega la cualidad de “gobernador”, son incompatibles. O es gobernador, o es creador, y sin alguna de estas dos cualidades, no es Dios.

8. La multiplicidad de Dioses demuestra que no existe ninguno. El que Dios no tuviera el suficiente poder para expresarse como el mismo Dios ante todos los religiosos, demuestra su impotencia y su incapacidad para gobernar el Universo. Es decir, Dios es incapaz de gobernar, por lo tanto no es Dios.

9. Dios no es infinitamente bueno: la existencia del Infierno lo atestigua. Dios podía, en su entera voluntad, no crearnos, pero nos creó. Dios podía, dado que era bueno, perfecto, justo y poderoso, crearnos buenos a todos, pero nos creó buenos y malos. Dios podía, dado que era bueno, admitirnos a todos en el Paraíso. Dios podía, dado que era infinitamente bueno, no admitir a los malos en el Paraíso, antes que condenarlos al tormento y el castigo eterno. Si el Infierno existe, Dios no es infinitamente ni eternamente bueno y misericordioso. Dios no es infinitamente bueno, la existencia del Infierno lo prueba.

10. El mal y el sufrimiento existe. Dios, si gobernase el Universo, si fuere infinitamente poderoso y bueno, lo suprimiría, lo eliminaría. Pero no lo hace: o Dios no tiene el poder para eliminar el Mal, y por lo tanto no es infinitamente poderoso; o Dios no quiere eliminar el Mal, por lo que no es infinitamente bueno. O Dios no es infinitamente poderoso, o no es infinitamente bueno.

11. Dios nos ha creado defectuosos, imperfectos y malos, pudiendo habernos creado buenos, virtuosos y responsables. Sin embargo, Dios se reserva el papel de Juez, pudiendo castigarnos y recompensarnos. Si él nos creó, entonces la responsabilidad de nuestros males recae sobre él, además de ser un Juez indigno, ya que el hombre, al no haber elegido ser malo, imperfecto y bueno, no es responsable de su maldad. No puede ser recompensado ni castigado. Dios es un Juez injusto, porque debería juzgarse a él mismo.

12. Si el hombre es imperfecto y limitado, si Dios ha de recompensarlo o castigarlo, lo hace injustamente. El hombre, que es imperfecto, si hace méritos para merecer la recompensa, ese mérito es imperfecto y limitado como él mismo. Sin embargo, Dios lo recompensa con un Paraíso perfecto e ilimitado. Lo mismo con el castigo y el Infierno. Dios es injusto porque castiga mal limitado con castigo eterno e ilimitado, y premia el bien limitado e imperfecto con el cielo eterno y perfecto.

Sobre el autor:

Sébastien Faure fue educado bajo una rigurosa disciplina religiosa e instruido para el oficio sacerdotal desde su nacimiento, en 1858. Pero a raíz de la muerte de su padre decide abandonar el seminario y reintegrarse a la vida civil, donde descubre las contradicciones que surgen de la tensa relación entre los sectores sociales más ricos y aquellos desposeidos, entre el poder y la sumisión. Activo defensor en el caso Alfred Dreyfus, quien es enjuiciado por un delito de traición que no cometió, Sébastien Faure plasma su postura en el libro Los 69 anarquistas y el ‘affaire’ Dreyfus. Fallece el 14 de julio de 1942 en la ciudad de Royan, dejando uno de los más valiosos aportes para el pensamiento ateo.

Ficha del Libro:

Editorial: Ediciones Godot
Publicación: Marzo de 2009
Páginas: 128
Ilustraciones de: León Ferrari

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