cura gay“Por esto Dios dejó que fueran presa de pasiones vergonzosas: ahora sus mujeres cambian las relaciones sexuales normales por relaciones contra la naturaleza. Los hombres, asimismo, dejan la relación natural con la mujer y se apasionan los unos por los otros; practican torpezas varones con varones, y así reciben en su propia persona el castigo merecido por su aberración”. Rom 1: 26-27.

“Si un hombre se acuesta con una varón, como se acuesta con una mujer, ambos han cometido una infamia; los dos morirán y serán responsables de sus muertes”. Lev 20: 13

Es bien sabido que es el cristianismo quien ha creado en Occidente los graves problemas y retrasos en materia de género existentes desde la desaparición del mundo antiguo, a partir del siglo III, estableciendo la heteronormatividad y fortaleciendo la hegemonía masculina, y la consecuente discriminación a quienes estén fuera del orden de la doctrina creada por Paulo de Tarso, mediando en ello genocidios y la abolición de derechos que sí existían en el mundo del Mediterráneo. Sin embargo, quiero hablar de voces nuevas que han surgido actualmente en el cristianismo, cuestionando y refutando la homofobia de esta ideología dentro de sus respectivas iglesias. El pasado miércoles 4 de junio de 2014, la Facultad de Letras de la Universidad Católica llevó a cabo el foro “Homosexualidad y cristianismo: Perspectivas en el SXXI”, con los expositores Jonathan Muñoz, pastor y teólogo evangélico; Marcelo Huenulef, pastor y teólogo luterano; y Tomás Ojeda, laico católico y sicólogo clínico con experiencia profesional en la materia.

Asistí al evento con cierto recelo ante los expositores y ante la universidad en la cual me encontraba. Sin embargo, estos representantes de las iglesias cristianas resultaron ser absolutamente pro gay y pro diversidad sexual. Además de tener una mirada inclusiva desde el cristianismo, poseen una actitud renovada ante la doctrina, y crítica hacia otras autoridades y ministros de sus religiones. Esto al punto de que algunos asistentes, laicos conservadores, increparon a Marcelo Huenulef por decir que la Biblia es un libro formado por varias decenas de libros, de los cuales desconocemos la mayoría de los autores, que fueron escritos en contextos históricos diferentes al actual. El pastor luterano agregó: “La Biblia contiene libros muy ´pesados´ para las personas homosexuales, y también para los cristianos que tienen una visión inclusiva”. Huenulef declara que la Biblia puede ser un libro opresor o liberador: “No toda iglesia ni toda hermenéutica es buena. Hay ´teologías de la muerte´ que llevan a los homosexuales a situaciones de culpa, humillación, discriminación laboral e incluso la muerte”. Celebra que la Iglesia Luterana californiana cuente con un obispo abiertamente gay y casado con un hombre, pero aclara que “no ha sido fácil. Mucha gente se opone, reclama, y se va de la iglesia por su propia homofobia. Aun así, batallar como pastor por la inclusión, no sólo de homosexuales, sino de toda la diversidad sexual, es motivo de alegría (…) las personas homosexuales viven relaciones de amor y crían a sus hijos con amor.” Para él, “la homosexualidad está presente en todo el diseño de lo creado. Es bien sabido que existe en la naturaleza, en muchas especies animales. Las iglesias deben pensarla desde la ciencia, la experiencia y la bíblica. La Iglesia Luterana se abrió en un principio en esta materia para acoger a jóvenes homosexuales luteranos”.

El pastor Muñoz pidió perdón abiertamente por las manifestaciones de odio de ciertas iglesias evangélicas, como la de mayo en La Moneda el día de la Marcha por la Igualdad: “No quiero que ciertos grupos caracterizados por su ignorancia, su intolerancia y sus manifestaciones homofóbicas en plazas públicas se adueñen de ese título (evangélico) que, con justa razón, también me pertenece (…) Está de moda entre evangélicos históricos y contemporáneos negar ese título para no ser confundido con ciertos grupos intolerantes. Prefieren llamarse “protestantes”, “reformados” o, simplemente, cristianos”, declara con vergüenza ante las manifestaciones de homofobia de ciertas iglesias.

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Por último, el sicólogo Tomás Ojeda leyó testimonios de hombres y mujeres gay, quienes vivieron un duro proceso de culpa y rechazo de sí mismos por su condición de creyentes o de hombres y mujeres que heredaron en sus familias la tradición judeocristiana. Ojeda se refirió al catecismo católico romano y la condena que hace de la homosexualidad, esclareciendo que ni siquiera define “conducta homosexual”, sino que ésta es entendida tradicionalmente de manera arcaica, como acto penetrativo entre varones, “excluyendo a las lesbianas y a los afectos; el amor genuino entre personas del mismo sexo, incluso en cosas básicas, como el tomarse de la mano”. Aun católico practicante y activista, condenó también las declaraciones de ciertas autoridades eclesiales, como el cardenal Medina o los recientes dichos del obispo Bacarreza, sobre el aborto hipotético de la presidenta Bachelet y la perversidad de la homosexualidad.

El laico Ojeda tiene fe en que el papa Bergoglio abra la discusión sobre el tema a la comunidad católica, tal como afirma que hará mediante 39 preguntas que se van a discutir antes del próximo sínodo. En el apartado 5 de estas preguntas, “Sobre la unión de personas del mismo sexo”, destaco los puntos c): “¿Qué atención pastoral es posible tener hacia las personas que han elegido vivir según este tipo de uniones?”; y d): “En el caso de uniones de personas del mismo sexo que hayan adoptado niños, ¿cómo comportarse en vistas de la transmisión de la fe?”. El expositor católico ve en esta medida un gran progreso, ya que, como señala, muchísimos laicos no comparten la homofobia que ha mostrado la Iglesia Católica, institución que, en su Catecismo, ha propuesto la castidad como única forma de vivir la homosexualidad, pese a que la misma doctrina afirma que el celibato es opción y vocación de sólo algunos.

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