Muchos cristianos enrostran a los no creyentes el supuesto sacrificio que habría hecho Jesús con frases como: “Dios te ama y sacrificó a su único hijo por tus pecados”. Si Dios es todopoderoso y quería perdonar pecados, entonces, ¿por qué no simplemente perdonarlos, así sin más? ¿Por qué enviar un hijo a sufrir? Eso no es lo que se esperaría de un padre considerado.

Sacrificar significa renunciar a una cosa para conseguir otra. ¿Qué fue lo que Jesús sacrificó? Él sabía que resucitaría al tercer día. En consecuencia, no sacrificó nada, puesto que volvió al cielo e, incluso, puede volver las veces que quiera. Además, si murió en la cruz, entonces, Jesús no puede ser Dios, porque Dios es todopoderoso y, por ende, no puede estar muerto, ni siquiera temporalmente. ¿Significa entonces que sólo pretendió estarlo? Cualquiera sea el caso, Dios no sacrificó a su hijo, pues, como se dijo, sacrificio implica perder, y Dios es omnipotente y, por tanto, incapaz de perder algo. Según los creyentes, Jesús está hoy sentado a la derecha de Dios, viviendo con él la eternidad ¿Dónde está el sacrificio?

Incluso, en el caso de que Jesús hubiera efectivamente sacrificado algo, esto fue totalmente innecesario, toda vez que, según la Biblia, Dios perdona de todas maneras cualquier pecado cometido, con la sola condición de que la persona arrepentida confiese y crea en él:

 “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.” (1 Juan 1:9).

Este verso nos asegura que Dios está dispuesto a perdonar cualquier pecado, sin importar qué tan atroz sea, si es que creemos en Él y venimos arrepentidos. Hitler, que creía en Dios, pudo perfectamente arrepentirse de sus crímenes justo antes de morir y eso habría sido más que suficiente para ser salvado y perdonado. Según los evangelios, Hitler podría estar ahora mismo disfrutando del cielo junto a Jesús.

 
Si Cristo expió nuestros pecados, ¿cómo es entonces que una persona puede ir de todos modos al infierno?¿y por qué Dios decidió perdonar nuestros pecados, pero castigar los de los habitantes de Sodoma y Gomorra a quienes aniquiló mediante una macabra lluvia de fuego?¿Por qué no tuvo la misma misericordia con ellos?¿Por qué no les envió también un Cristo para que los expiara y evitar así tantas muertes horrendas? Mismo caso para los inocentes hijos primigenios de los egipcios o la totalidad de la humanidad antediluviana. ¿Por qué un Dios misericordioso acabaría con la vida de tantos millones en lugar de simplemente perdonarles sus pecados o, por lo menos, enviarles un Cristo a expiarlos?

 
Considera lo siguiente: si a una persona común y corriente, pero piadosa, le dijeras que no habrá maldad en el mundo, si a cambio se deja torturar y asesinar; esa persona, motiva por fines altruistas y pensando en sus seres queridos, muy posiblemente aceptaría. Este sí que sería un sacrificio de verdad, pues esta persona no recibirá nada y perderá su vida. Por el contrario, Jesús tenía la certeza absoluta de que resucitaría, volvería al cielo y estaría con su padre por toda la eternidad.
Eso no es un sacrificio en lo absoluto, sino más bien una tomada de pelo.

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