Técnicamente hablando, ningún humano nace poseyendo creencias religiosas, por lo que alguien podría decir que cada humano religioso de la historia representa un ejemplo de conversión del ateísmo a alguna religión. Ello puede ser cierto desde cierto punto de vista, pero no es el tipo de “conversión” que nos interesa hoy, no señor. En este artículo, de forma exclusiva, revelaré los tres sencillos pasos para convertir al más recalcitrante ateo en el más devoto creyente.

1 No aprovecharse de inmadurez intelectual o debilidad emocional
Ya sabemos que un niño puede creer cualquier cosa, desde Santa Claus al Conejo de Pascua, por lo que hay poco mérito en lograr que un niño adopte cualquier creencia religiosa. De la misma forma, esas legendarias “conversiones en el lecho de muerte”, “mientras cae el avión”, o durante un síndrome de abstinencia alcohólica o a drogas no son el mejor ejemplo de la validez de sus argumentos religiosos, e incluso alguien podría interpretar que simplemente se está aprovechando una crisis de miedo, irracionalidad, desesperación y vulnerabilidad para hacer proselitismo, lo que no se verá muy bien en su currículo de evangelizador.

(Si de todas formas intenta predicarle a una persona agonizando y fracasa en su conversión, no es buena idea inventar que tuvo éxito tras la muerte del ateo, puesto que podría quedar de mentiroso como Larry Alex Taunton, el tipo que escribió un libro sugiriendo que Christopher Hitchens estaba considerando convertirse al cristianismo en su lecho de muerte y fue desmentido públicamente por amigos y familiares del difunto)

2 No apelar a ignorancia
¿Qué hubo antes del Big Bang? La ciencia todavía no determina si es válido plantear un “antes” del Big Bang, o qué cosa podría haber antes de este… ¿Sucesiones de Big Bangs? ¿El choque de dos universos que generó el nuestro por accidente? ¿Multiversos?, no lo sé. Tampoco sé el mecanismo preciso que originó la vida en nuestro planeta, existiendo diversas propuestas de abiogénesis e incluso la panspermia. ¿La conciencia humana radica en las conexiones neuronales o acaso se basa en complejos mecanismos cuánticos? Estas y otras preguntas son fascinantes y tenemos la suerte de vivir en una época en que todavía existen muchas interrogantes para motivar la investigación científica, pero intentar decir que “aquello que no se sabe = Dios” nuevamente se presenta como un pobre argumento que no logrará convencer a esos ateos fascinados con el avance científico y que aceptan las limitaciones actuales en nuestro entendimiento del universo.

3 Proporcionar evidencia
Finalmente llegamos a la parte más fácil y ante la que el más duro de los ateos sucumbirá: La evidencia. Solamente hace falta que Ud. proporcione evidencia sólida sobre la existencia del dios de su preferencia y tendrá el éxito garantizado.

Por supuesto, hay que ser cuidadoso con los habituales datos de curaciones milagrosas, puesto que las mejorías de infartos y remisiones de cáncer ocurren en gente de todas las creencias (o sin creencias) y los estudios que muestran el efecto positivo de pertenecer a alguna red social religiosa, no toman en cuenta el beneficio de redes sociales no religiosas (clubes de tercera edad, deportivos, talleres, grupos de autoayuda, etc). Tampoco son de gran utilidad esas curaciones de casos poco estudiados, sin exámenes previos ni biopsias como los milagros de canonización católicos. Para convencer a ese ateo debe asegurarse de que la evidencia realmente pueda ser atribuida al efecto del dios en cuestión y no al apoyo social, psicológico o falta de rigurosidad en diagnósticos médicos.

Idealmente ha de ser algo comprobable, bien documentado y con varios testimonios independientes y congruentes. No como el famoso milagro de la Virgen de Fátima, en que algunos no vieron nada y aquellos que sí vieron, describieron fenómenos indistinguibles de haberse quedado mirando al Sol por mucho tiempo… que es lo que habían estado haciendo. Tampoco sirve un fenómeno masivo e impactante como los terremotos, eclipses y ejércitos de zombies que salieron a caminar por Jerusalén en el momento de la muerte de Jesús, ya que el único registro que existe de esos eventos son los evangelios y el resto del mundo parece no haberlos notado (Los zombies son exclusivos de Mateo 27:52) y también hay que ser muy cuidadoso con usar el cumplimiento de una profecía como evidencia, puesto que algunas cosas son muy fáciles de predecir como “enfermedades y guerras” (según un artículo del NYT , solamente ha existido paz en 268 años aislados de los últimos 3400 años) y otras cosas, como el regreso de los israelitas y reconstrucción de Israel, aparecen profetizados una y otra y otra vez en la Biblia ante cada una de las opresiones extranjeras, fallando una y otra vez en sus cálculos hasta la creación del Estado de Israel en 1948, una fecha que no se menciona en la Biblia y que fue el producto de la labor de judíos y cristianos.

Así que ya lo sabe, tomando en cuenta estos tres puntos Ud. está listo para salir al mundo y ganar nuevos adeptos para su congregación, los ateos estamos esperando.

Facebook Comments