¿Es posible que la Iglesia Católica continúe con esta aberrante disposición de exigir celibato a quienes deseen ser ordenados Sacerdotes?
Toda persona puede profesar el credo que estimen adecuado a su fe o sus principios, no obstante la Iglesia Católica no debe imponer dogmas que van abiertamente contra la misma naturaleza; contra la fisiología. ¿Qué se logra con ello? Que numerosos individuos misóginos se incorporen a la Iglesia, mimetizándose entre individuos normales, teniendo, tras el hábito de Sacerdote, el mejor disfraz para conseguir numerosas víctimas porque sabe de antemano que sin lugar a dudas se le acercarán seres vulnerables, débiles, en busca de ayuda espiritual, de guía conductual, etc.; que, enceguecidos por su fe caerán en sus redes cual mosca en la tela de una araña.

Me permito opinar –espero que muchos lectores compartan– que la única manera de reducir (porque evitarlos o erradicarlos sería utópico) los abusos sexuales por parte de sus Sacerdotes es que se llame a un nuevo Concilio Vaticano y se actualice el Código de Derecho Canónico, permitiéndoles casarse, formar familia y tener hijos.

Haciendo historia, el celibato no ha regido toda la vida de la Iglesia Católica. En el Siglo XI el Papa Gregorio VII ordena que todo aquel que desea ser ordenado Sacerdote, primero deba hacer voto de celibato. En 1123, en el Concilio de Letrán se decreta que los matrimonios clericales no son válidos, imponiendo la exigencia del celibato. No es casual que se instaurara el celibato en el S. XII, ya que por ese tiempo se consolida el feudalismo en Europa, la Iglesia Católica, principal feudatario de esa Europa, se calcula era dueña del 30 por ciento de las tierras. Resulta lógico inferir que el principal motivo de instaurarlo como requisito en sus Sacerdotes era no permitir que sus descendientes heredaran las riquezas de la Iglesia.

La Iglesia Católica nunca, en sus poco más de dos mil años ha sido consecuente con lo que dice, proyecta y hace. Por nombrar: Inquisición, la Papisa Juana que se cree fue Benedicto III o Juan XI, el Papa Alejandro VI, el español Rodrigo Borja (italianizado como Borgia), etc. Ha habido Papas que han durado gobernando menos de un mes y han muerto en extrañas circunstancias, el caso más reciente fue Albino Luciani, Juan Pablo I, luego –insisto– todo se borra proyectando cara de santo y hablando con voz cancina.

Hace unos días Monseñor Ricardo Ezzati, expresó que: “La Iglesia no puede indemnizar a las víctimas de abusos sexuales por parte de Sacerdotes, pues carece de medios económicos”. Suena noble, mas no verdadero, pues la fortuna de la Iglesia Católica en la actualidad asciende a varios miles de millones de dólares, sólo en obras de arte, sin considerar terrenos, propiedades, edificaciones, joyas, cálices, túnicas y un gran etcétera. Tan sólo calculen que el 10% del 1% que cada fiel da a su Iglesia es depositado cada mes, desde todas las Iglesias alrededor del mundo, en las arcas del Banco Vaticano.

Es oportuno invitar a todo aquel Sacerdote con dignidad a que exprese su opinión sobre este dilema: “Celibato o no Celibato”

Publicada además en El Austral de Osorno

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