aborto1Alzar la voz por despenalizar el aborto en Chile es una necesidad. No puede ser que nuestro país siga integrando un reducido y repudiado grupo de países que todavía castiga todo tipo de interrupción del embarazo.

Las naciones que aún sancionan el aborto de modo total y sin admitir excepción alguna son: Andorra, Chile, El Salvador, Filipinas, Honduras, Irlanda, Luxemburgo, Malta, Nicaragua, República Dominicana, Somalia y Vaticano. Estos países que han decidido la penalización absoluta son hoy una minoría en la comunidad internacional. El principal argumento en estos países es que se considera más importante el derecho a la vida del nonato ―que debe ser protegido por el Estado―, que el derecho a abortar de la mujer.

Por lo mismo, la marcha que se realizó el pasado 25 de julio y que partió en Plaza Italia pasadas las 19 horas congregó a más de 10 mil personas que tenían como objetivo llegar al paseo Bulnes frente al Palacio de La Moneda. Para evitar el desbando de los manifestantes, carabineros impidió el paso para que llegaran al círculo del poder.

El desvío encajonó a toda la gente por el paseo Ahumada y mucha gente empezó con la idea de dirigirse hasta el frontis de la Catredal, principal templo católico de Chile. Incluso algunos gritaron ¡A la Catedral, a la Catedral!.

Los ánimos de algunos subieron y marcharon decididos hasta ese templo. Al llegar a la Catedral hubo rayados de muros, entraron en plena misa presidida por el Arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, saltaron bancas, y generaron algunos destrozos.

chile aborto iglsiaEl problema de esta protesta, que cayó en la violencia y la destrucción, fue no canalizar su rabia y descontento con el interlocutor correcto. Si bien el lobby ancestral de la Iglesia es el gran causante de la situación legal en la que nos encontramos, es la clase política la que finalmente se ha dejado influenciar por la moral cristiana, dejando de lado una ética secular que requiere cualquier Estado Laico que se precie de tal.

Es la iglesia la que debe sacar sus tentáculos de la política, si. Pero más importante que eso, debe ser la política la que se quite de encima los tentáculos de la iglesia al momento de legislar o tomar decisiones de carácter nacional.

Como era de esperarse, los medios conservadores hicieron un festín con la violencia de unos pocos, para arengar a favor de la penalización del aborto y aprovechar de defender los valores medievales que todavía resguardan a ultranza.

La forma de ir ganando batallas contra personas que no tienen argumentos ni científicos ni lógicos no está en la agresión, la violencia o el ataque físico a personas o lugares. Está en marcar con fuerza nuestras diferencias como librepensadores, en irrumpir en el discurso y demostrar que nuestro país cambió y que sólo unos pocos conservadores ultrones se que esconden en la comodidad de la élite no comprenden.

La Catedral de Santiago debería estar al servicio del país, ser un polo de desarrollo del pensamiento científico y crítico y no un centro de un culto retrógrado que denuesta  a las mujeres, homosexuales y librepensadores. Sueño con grandes bibliotecas y centros culturales en todas la grandes iglesias de Chile.

Nuestra batalla tiene que estar en las ideas, porque ahí ganamos por goleada. Al caer al nivel de los fanáticos religiosos que su única forma de defensa y ataque es la violencia nunca conseguiremos nada. Menos con una élite conservadora que tiene medios de comunicación, poder político y económico.

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