facebook-musulmanes--644x362Luego que 3 jóvenes musulmanes fueran brutalmente asesinados en la ciudad estadounidense de Chapel Hill en Carolina del Norte, por Craig Hicks, los medios lo catalogaron de ateo y dieron a entender que esa fue la principal causa para cometer este atroz e injustificado crimen.

Mientras los medios norteamericanos y en menor medida europeos expandieron una versión de la noticia como si fueran peces, la “enmarcaron” como un hecho de intolerancia religiosa, y TVN de Chile, aprovechó de tirar más arena sobre los hombros de los no creyentes en una nota en el mismo tono, sin hacer un mínimo análisis (presumo por flojera y economía editorial).

Pero los medios no solo tienen la responsabilidad -no exclusiva- de este framing (enmarcamiento), sino que también del giro radical hacia esta versión, desde su anterior posición de ignorar casi por completo los hechos (en USA), recibiendo todo tipo de críticas desde las redes sociales. Así, todas las especulaciones han sido basadas inicialmente en las declaraciones de familiares, que motivan el crimen como una agresión que surge de rencillas contra su creencia religiosa. En esto, apologistas religiosos han intentado posteriormente convertir el hecho en un empate para con sus críticos “descreídos”, que hasta acá no tenían en sus filas de “militantes”, un comportamiento equivalente a las atrocidades cometidas en nombre de la religión, incluso motivando graciosos “memes”.

Lo cierto es que Craig Hicks tiene declaraciones contra las religiones, incluso considerándose un “ateo armado”, más aún, se ve a sí como un anti-teísta. Sin embargo, los encargados de la investigación han sido bastante más cautos que el observador promedio, y han argumentado que una posible causa del hecho -entre otras- habría sido una disputa sobre un estacionamiento, y no directamente un crimen de odio. Mientras variados comentaristas apuntan a estas declaraciones como indicativo del potencial peligro de los “militantes” ateos o el subgrupo de los anti-teístas, fallan en ver que las opiniones de Hicks van dirigidas a todas las religiones y no en específico al islam, y al mismo tiempo, pasan por alto otras declaraciones suyas dirigidas a reconocer la legitimidad de la libertad de culto, o que su real obsesión eran las armas.

¿Qué se puede decir del ateísmo entonces? ¿No son acaso sus militantes igual de extremos como lo demuestra este asesinato?

La acusación siempre está en la veta del “militantismo” que se ha mostrado en los últimos años por parte de los ateos, que por su actitud desafiante -al contrario de la tímida y escondida de tiempos anteriores- ha llevado hasta rebautizar la postura como “nuevo ateísmo” (que no tiene nada de nuevo). Esto a su vez, ha llevado a intentar igualar al movimiento de “descreídos” con el fundamentalismo que se ha desarrollado en las distintas religiones.

Pero no hay una relación directa entre ser ateo y el asesinar fríamente a alguna persona religiosa, o como en este caso a tres jóvenes musulmanes(as). El ateísmo no es una ideología. Es ilógico que un descreído vaya a matar a alguien porque su “NO-libro”, o su NO dios justifiquen esta u otra matanza. La postura de este tipo de personas es de negación ante la propuesta de que “el todo” ha sido creado por un ente antropomórfico (e incluso no antropomórfico), y que por esto, uno debe venerar a dicho ente suprapoderoso diariamente, porque si no, uno será castigado en “la eternidad”. Por esto no es una ideología, es simplemente una postura frente a un planteamiento.

Pero los apologistas no solo caricaturizan al ateo militante, sino que culpan de la tragedia al “nuevo ateísmo” y sus principales figuras, argumentando que han sido ellos quienes han azuzado o dado base a la agresión con armas.

Finalmente ¿puede decirse que los anti-teístas son un peligro como lo propone la flojera de TVN? Es evidente que no. ¿El ateo militante entonces, es una amenaza a la integridad física de las personas? No hay evidencias para esta vinculación. Esto más bien ha servido para intentar defender y blindar su(s) religión(es) de críticas, a través de la creación de un hombre de paja, y la tergiversación de hechos.

Pero no se debe ser ciego y evitar ver problemas, lo cierto es que intuyo que el asesinato cruel de jóvenes inocentes en un lugar de América del norte, comparte uno de sus elementos catalizadores con el resto de las sociedades, más allá del ateísmo. Esto es la caricaturización de los grupos humanos, el atajo mental facilitado por los estereotipos. No puedo dejar de pensar que lo que quizá llevó a Hicks, de la furia por su obsesión en el orden en los estacionamientos a consumar su estupidez, fue a ver a todos los musulmanes como dañinos sin capacidad de reformarse por una mejor convivencia. Y así tenemos a un asesino que por X circunstancias es ateo, y no un asesino por ser ateo.

Fuente: El blog de Antonio Silva

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