Con 57 de las 66 antenas que conforman el proyecto original y tras 10 años de construcción, hoy se inaugura Alma, el radiotelescopio más grande del mundo, instalado en el Llano de Chajnantor, San Pedro de Atacama. Entre los más de 500 invitados, está el Presidente Sebastián Piñera.

Emplazado a 5.000 m de altura, el complejo, construido por una alianza de Europa, Asia del Este y Norteamérica, puede transformarse en un radiotelescopio de 16 km de diámetro, que alcanza más resolución y sensibilidad que cualquiera de los telescopios existentes en el mundo, informa el diario La Tercera.

Su tecnología permitió que, ya con 16 antenas, detectara azúcar, componente básico para la vida, a 400 años luz de la Tierra. “Espero que en 2014 resolvamos preguntas que nos lleven a detectar mejor los orígenes de planetas como la Tierra”, dice Thijs de Graauw, director de Alma.

Antonio Hales, astrónomo del complejo, destaca la importancia de la ubicación de las antenas. “Con una distribución más extendida tendremos más detalles de lo que estudiamos”, dice.

Hay 192 bases donde instalarlas. En octubre estarán todas operativas.

Investigaciones

En 2013, Alma seleccionó 196 proyectos. El 10% de ellos de instituciones nacionales, por el acuerdo por la donación del terreno donde está instalado.

Uno de los beneficiados fue Raghvendra Sahai, astrónomo del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la Nasa (JPL), quien estudia la nebulosa Boomerang, la región más fría del Universo (-272 grados Celcius), cuya forma se desconocía. Con las observaciones de Alma se determinó la forma de Boomerang: un pequeño reloj de arena rodeado de una nebulosa redonda que el Hubble no pudo detectar. “Fue un rompecabezas. Con Alma tendremos una comprensión más precisa”, dice el investigador a La Tercera.

Entre las propuestas chilenas está la de Andrés Jordán, astrónomo de la U. Católica, y Simon Casassus, de la U. de Chile, que estudiarán el único sistema exoplanetario en que se han podido tomar imágenes de más de un planeta (HR 8799). “La meta es caracterizar mejor sistemas que no son el solar”, sostiene Jordán.

De las 1.133 propuestas para el Ciclo 1 de Alma (que trabaja con poco más de 50 antenas), más de 60 propuestas fueron nacionales. De ellas, 23 fueron seleccionadas y esperan recibir los datos del radiotelescopio. “El interés de la comunidad mundial por usar este instrumento fue casi 10 veces más la cantidad de tiempo que se podía entregar”, dice Mónica Rubio, asesora de Astronomía de Conicyt.

Gerrit van der Plas, astrónomo del Núcleo milenio para discos protoplanetarios (MAD), lidera un proyecto que, por primera vez, estudiará los discos alrededor de estrellas. “Es importante comprenderlos para evaluar su viabilidad para la formación de planetas”, indica.

Claudio Cáceres, de la U. de Valparaíso, estudia los procesos evolutivos en estos discos. Dice que es impracticable usar otros instrumentos, pues el tiempo de observación es demasiado grande. “Alma se convierte en uno de los pocos instrumentos capaces de detectar la emisión fría de estos discos”, señala.

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