Un término muy recurrente en el mundo, ya sea cristiano o de otras ideas religiosas, es la expresión “dios”. Se tiende a personalizar como un nombre propio y es simplemente un sustantivo común.

Podemos señalar algunos principios básicos o puntos sobresalientes que son necesarios mencionar:

1.  El sustantivo común dios normalmente acompaña al nombre propio de cualquier mitología. Tenemos: dios Júpiter, dios Jahvé, o dios Jehová, dios Osiris.

2.  En general, todos los dioses tienen nombres propios.

3.  Cada dios o dioses pertenecen a una determinada etnia o grupo humano. Esto le, quita la calidad de ser automáticamente universales, únicos o absolutos.

4.  La palabra cristo es griega y equivale a mesías de origen hebreo, y cuya traducción es “elegido o ungido de Dios”, la que para los judíos tenía también otras aplicaciones. En este sentido, por ser de procedencia judaica, debiera decirse mejor mesianismo y mesiánico y no la derivada de la anterior helénica.

Finalmente, debo señalar que alrededor de este esbozo judeocristiano, el personaje central es solamente una deidad judía, particular de ellos, como lo podría ser en el caso de los masones con su dios El Gran Arquitecto del Universo. O en el caso de los mapuches.

No hay ningún ente que pueda considerársele absoluto, universal, que se dedique a mirarlo todo y que sea verdadero.

Nicolás Latuz Ponce
Profesor, Valparaíso, Chile.

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