ESPECIESEl nivel más pequeño y simple de todo material existente y conocido es el subatómico, que está formado por electrones, protones y neutrones, los que a su vez están constituidos por otras partículas aún más pequeñas que son denominadas, o elementales (no contienen otras partículas) o compuestas (que contienen quarks, gluones, piones, mesones, etc.), subpartículas estudiadas por la física y conocidas por algunos como “zoo subatómico”.

El átomo es el siguiente nivel de organización. Es la unidad más pequeña de un elemento químico que mantiene su identidad o sus propiedades, y que no es posible dividir mediante procesos químicos. Es por esto que se puede decir que la famosa tabla periódica de química es la que contiene todos los átomos conocidos. Un elemento químico es un tipo de materia, constituida por átomos de la misma clase; en otras palabras, los átomos son fórmulas invariables de lo que llamamos elementos químicos. Se conocen ciento diecisiete elementos químicos, por ejemplo, flúor, escandio, titanio, estaño, platino, mercurio…

Los elementos químicos constituyentes de los organismos vivos se conocen como bioelementos, y las células no están construidas más que de 27 elementos: carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, etc.; a partir de los cuales se forman las biomoléculas, que son:

–          orgánicas, si están hechas de glúcidos, lípidos, proteínas, y ácidos nucléicos.

–          inorgánicas, si están compuestas de agua, sales minerales y gases.

Todas estas moléculas se repiten, se reproducen en todos los seres vivos – quiere decirse que todas las moléculas de todos los seres vivos, hongos comestibles o venenosos, pelos de princesa o dientes de vampiro, tienen el mismo tipo de moléculas. Por lo que el origen de la vida, lo creen los científicos, procede de un antecesor común; consideran muy improbable que hayan aparecido dos seres vivos con las mismas moléculas orgánicas.

Una sola célula contiene miles de clases diferentes de moléculas. Todos los seres vivientes están constituidos por células. Algunos seres vivos son muy pequeños, de una sola célula, y otras células se asocian y forma parte de organismos más complejos, como bueyes, árboles de papaya, flores amarillas, o incluso los cuerpos humanos.

Decimos que una estructura tiene vida cuando:

–          tiene metabolismo, es decir, tiene un intercambio de materia y de energía con el ambiente; se nutre, diríamos.

–          tiene relación, interactúa con los otros que son sus semejantes, para lo cual tiene que existir una membrana o cubierta que lo haga un ser aparte y que lo distinga de otras individualidades.

–          tiene capacidad de reproducirse, lo que se alcanza a través de una “información genética” que permite tener descendientes que a su vez generarán otros seres iguales.

Los estudiosos de la vida creen que la vida apareció hace unos 4.000 mil millones de años.

Pero, ¿cómo podemos saber que ha existido una célula que ha sido ancestro de todos los seres vivos? Pues, simplemente observando atentamente que todos los animales se parecen entre sí, tanto molecularmente como en sus formas visibles a simple vista; y, analizando el desarrollo que tuvieron a lo largo de muchos millones de años.

Pero, dirán muchos, ¿acaso yo tengo colmillos como los perros y lobos y osos, o acaso tengo pelos por todo el cuerpo como los monos? ¿Hasta qué punto me parezco a los animales? ¿El hecho de tener boca y piernas y comer de un modo parecido a los animales da lugar a que se diga que yo me parezco hasta tal punto a los animales?

Es cierto que los humanos no somos idénticos a los animales, porque si lo fuéramos no estaríamos ahora mismo hablando de los animales. Se sabe que algunos animales tienen un área de Broca en el cerebro -el área reservada al lenguaje- pero, hasta donde sabemos, no pueden discutir acerca de las especies animales como nosotros. Por ahora lo que nos interesan, son los argumentos de los biólogos acerca de la existencia de un solo antepasado común para todos los seres vivos:

PRUEBA Nº 1: Las especies animales que viven en muy diferentes regiones del mundo, son también muy diferentes. Es decir, si tomamos, por ejemplo, el Polo Norte y las selvas africanas, entonces, se encuentran diferentes tipos de animales en esas dos regiones. ¿Esto es así, porque un Creador puso a los animales de gruesas capas de grasa subcutánea y/o en otros casos, recubiertos de un largo y espeso pelaje que les aísla del frío exterior? ¿O es así porque los animales que vivieron por muchos años entre nieves se adaptaron a esas condiciones de vida?

Y si se toman dos regiones que se parecen pero que están alejadas entre sí también “producen” especies animales diferentes; por ejemplo, en el África Central hace mucho calor y hay mucha vegetación, así como en América Central, pero en ambos lugares existen diferentes especies animales. Allí hay gorilas, leones, etc., y en Centro América no existen, sino otras especies.

¿Esto qué significa? Significa que los primeros leones no llegaron a África y a América tal y como son actualmente, sino que un ancestro común dio lugar a leones africanos y leones americanos. Esos ancestros comunes de los leones son denominados ahora  Smilodon o Dientes de sable. Dientes de sable fue evolucionando de diferente manera en África que en América. En África adquirió el color típico, forma y tamaño que conocemos, y en América Dientes de sable se convirtió en pantera. ¿Por qué se volvieron tan distintos teniendo un solo ancestro? Porque la selva africana no es exactamente igual que la selva americana, ni los árboles, ni la flora, ni los colores, ni muchas otras características ambientales. Y porque aquel animal antiguo tuvo que adaptarse a la vida con otros animales que no había en territorio americano. Conclusión de la Prueba Nº 1: Hubo un ancestro común, al menos para los leones africanos y los leones americanos.

PRUEBA Nº 2: Los animales comparten una gran cantidad de similitudes en cuanto a la forma. Si se comparan anatómicamente los miembros de los animales, se diría que tienen la misma estructura básica. Se parecen entre sí las patas de los patos y las de los caballos, se parecen las alas del pingüino y los brazos del león, se parecen las aletas del delfín y las alas del murciélago. Se diría que tienen los mismos huesos, sólo que algunos más grandes o pequeños, gruesos o delgados, largos o cortos. Pero también se parecen los órganos internos de los animales, por ejemplo, el sistema digestivo de un caballo es muy semejante al de una cebra, pero también se parece al de un león, y al de un ratón, y aún al nuestro, al humano. ¿Y los órganos sexuales?

Queda claro que presentando tanto parecido entre sí todos los animales, es muy probable que hayan tenido un o unos mismos antepasados. Incluso los insectos, sí.

PRUEBA Nº 3: Existen algunos órganos animales que han quedado reducidos a sólo vestigios de esos mismos órganos que en otros animales sí tienen funciones útiles. En otras palabras, se pueden encontrar órganos en desuso en alguna especie animal, órganos muy pequeños y sin funcionamiento, que, sin embargo, en otros animales, son órganos que han desarrollado bastante y tienen una vida muy útil y funcional. Por ejemplo, hay serpientes que tienen huesos pequeños, inútiles, que eran antiguamente patas. Pero hay muchos ejemplos, muchos, que encontramos fácilmente en un buscador de internet, si escribimos, por ejemplo: “órganos vestigiales”. Así, en las ballenas y otros cetáceos existen huesecillos de patas de cuando eran animales terrestres. Las alas de los avestruces, de los kiwis y de los emúes son vestigios de alas que en épocas anteriores les servían para volar. Etc.

¿Conclusión? Pues que había unos ancestros comunes a todos los peces y a todos los cuadrúpedos terrestres. Algunos de los animales desarrollaron aletas en lugar de patas, o patas en lugar en aletas; otros desarrollaron dedos en lugar de pezuñas, otros pezuñas en lugar de dedos, otros alas, etc., etc. Ha habido ancestros comunes a todos los animales, ancestros que se han ido diversificando hasta la presencia actual de una gran variedad de animales, terrestres, marinos, aéreos, submarinos, lacustres, fluviales, etc.

PRUEBA Nº 4: Muchos animales, durante las primeras semanas de vida, mientras están en el huevo en unos casos, y en otros casos en el vientre de su mamá, están atravesando, se dice entre científicos, una etapa de crecimiento que se llama embrionaria. Lo que se sabe es que esos embriones son muy parecidos entre sí, tanto, que si se observa un embrión fotografiado de perro y se compara con el de un conejo, delfín u oso, entonces no se podrá fácilmente decir cuál embrión es de qué animal. Por ejemplo, los mamíferos en estado de embriones, tienen órganos muy parecidos a los que tienen los peces maduros, órganos que en los peces llamamos branquias.

Podemos interpretar que ha habido antecesores comunes que luego, al paso de mucho tiempo, se han ido convirtiendo en diferentes especies animales; y, quizá también que en un principio todos los animales existentes, eran o se parecían a embriones, todos iguales.

PRUEBA Nº 5: Los animales pueden ser clasificados según presenten semejanzas entre sí y que muestren diferencias con otros seres, estas unidades se clasifican principalmente en ocho categorías jerárquicas.

–          Nivel 8. ESPECIE. Por ejemplo, el perro es una especie y aunque haya muchas formas de perros, un chihuahua diminuto puede cruzarse, tener descendencia, con un perro de tamaño enorme, de tal modo que estas crías seguirán siendo fértiles.  

–          Nivel 7. GÉNERO. Perros, lobos y chacales pertenecen al género Canis. 

–          Nivel 6. FAMILIA. Si añadimos al grupo mencionado, los zorros y otros, se forma la Familia de los Cánidos.

–          Nivel 5. ORDEN. Junto con los úrsidos, félidos (gatos) y otras familias de carnívoros, tenemos el Orden de los Carnívoros.

–          Nivel 4. CLASE. De éste es el nivel o peldaño o rama, llamado Clase,salen, como es lógico, las ramificaciones (órdenes) del nivel anterior. Las clases pueden ser: clase mamíferos, clase insectos, etc.

–          Nivel 3. TIPO. El perro es un mamífero del anterior nivel, y en este nivel corresponde al tipo de los cordados (con tubo nervioso dorsal). Otros tipos pueden ser los artrópodos, los moluscos, etc.

–          Nivel 2. REINO. Evidentemente el perro es un animal y no un vegetal. El reino vegetal es otra rama muy grande del “árbol de la vida”.

–          Nivel 1. DOMINIO. Por último, en este nivel tenemos a:

– los eucariotas, que son animales que tienen células con un núcleo y,

– a los procariotas, que son animales que no tienen claramente diferenciado un núcleo en sus células, y que casi sin excepción son unicelulares.

El perro, es un eucariota, por supuesto, porque tiene células con núcleo, tal como los humanos.

De este modo, nuestro perro es un: 1. eucariota, 2. animal, 3. cordado, 4. mamífero, 5. carnívoro, 6. Cánido, 7. canis, 8. perro.

Y así se ponen en orden todas las especies, obteniéndose al final una especie de árbol genealógico en el que los animales vertebrados (subtipo de los cordados), por ejemplo, están en una rama de la cual sale otra rama más pequeña que corresponde a los mamíferos, y de ésta rama saldrá otra más pequeña aún que organizará a los cánidos, etc.

Conclusión final de todas estas pruebas: La vida no ha sido creada de una vez y con formas terminadas de los animales. No hubo un día un Creador que en muy escaso tiempo haya fabricado, inventado, creado, formado, a diseño final, todas las especies animales. La vida ha ido evolucionando, los animales se han ido modificando según las necesidades suscitadas por el ambiente que habitaban. Y, si llevamos la conclusión un poco más lejos, tenemos que aceptar, tras estudio metódico, que el ser humano es otro animal más, producto de la evolución de un solo antecesor de todos los seres vivos, antecesor que los biólogos denominan LUCA, por las iniciales en inglés, de Last Universal Common Ancestor, el Último Ancestro Común Universal (según el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS), de Francia). Y, si nos atrevemos todavía a seguir las consecuencias de estas conclusiones, tenemos que, al menos, poner en duda la teoría de que el ser humano fue creado por un ser superior, “a imagen y semejanza de Dios”.

Existen biólogos, científicos, que están en contra de éstas pruebas de la evolución de la vida y, más aun, existen universidades, por ejemplo la Universidad Interdisciplinaria de París que, sin ser una universidad como generalmente concebimos mentalmente una,  organiza numerosas conferencias sobre la convergencia entre ciencia y fe con la participación de científicos de alto nivel, por ejemplo: John Eccles, Illya Prigogine-; y, otro ejemplo, la Fundación John Templeton, que otorga premios a científicos eminentes como Friedrich von Weizsacker y Paul Davies, quienes han recibido el premio “para el progreso de la religión”.

El error – o mala intención – de los creacionistas “científicos” es que en manos de ellos la ciencia es utilizada para servir a otros propósitos distintos a la elaboración de unos conocimientos objetivos. Así, existen creacionismos que no se oponen necesariamente a la idea de la evolución biológica, por ejemplo el evolucionismo teísta de Theilard de Chardin. Por otra parte, se sabe que el creacionismo “científico” más poderoso y organizado es el de ciertos protestantes fundamentalistas que buscan pruebas científicas para todas las afirmaciones del Génesis de la Biblia.  Pero, la tesis de que la Tierra tiene 6.000 años de existencia, no concuerda en absoluto con la ciencia. Los creacionistas que se disfrazan de intenciones científicas caen en el error de intentar probar la Creación Divina de cualquier manera. Intentan probar lo que ya está escrito en sus libros, en sus etiquetas y en sus mentes; por tanto, van en contra del escepticismo inicial a propósito de todos los hechos que debe tener un científico, van en contra de la imparcialidad, y así dejan de lado la actitud requerida por todo progreso científico; no respetan las reglas del juego.

Véase por ejemplo, “La supervivencia de los más falsos”, de Jonathan Wells, en http://www.sedin.org/ID/supervivencia_falsos.html. Las objeciones que Wells hace son:

–          Los dibujos que Darwin utilizó para apoyar la teoría de la evolución, estaban falseados, los embriones de esos dibujos están intencionalmente llevados a verse muy semejantes.

–          El intento de crear vida reuniendo gases naturales y electricidad en un laboratorio hasta ahora no ha dado vida.

–          El “árbol de la vida” muchas veces tiene que ponerse de cabeza para poder seguir una secuencia lógica, razonable.

–          Que las vías de desarrollo de los genes no siempre son las mismas, y que por tanto no se puede demostrar que haya una ascendencia común, y que por tanto quizá la explicación más aceptable es que todo se deba a un “designio común”, es decir, a un diseño común, a un Diseñador o Creador.

–          Algunos fraudes de científicos. Dijeron haber encontrado pruebas experimentales de la evolución cuando sólo se trataba de falsificaciones.

–          Que los hechos presentados por los científicos, debido a un interés corporativo de todos ellos, están siendo falseados metódicamente para ir en contra de la teoría de un Dios.

Pero los argumentos de Wells no resisten un análisis limpio.

Los dibujos de tiempos de Darwin (1809 – 1882) quizá estuvieron falseados por el entusiasmo de los investigadores, pero actualmente contamos con fotos que podemos ver fácilmente.

Las experiencias para crear seres vivos de gases y otros materiales sin vida se siguen realizando, y sabemos que cotidianamente aparecen moléculas orgánicas nuevas, por ejemplo, en algunos meteoritos que caen del espacio a la superficie terrestre.

La clasificación de los animales, ya se lo ha manifestado, es evidentemente una tarea nada sencilla. Hay todavía tres escuelas para sistematizar el orden de los seres vivos en ese árbol de la vida, y se han librado luchas entre científicos durante siglos, muchas veces luchas que se arman de dogmatismo y de mala fe. Pero estos problemas del desarrollo teórico no deberían dar lugar a descalificar las sucesivas y esforzadas aproximaciones a la objetividad.

La genética es una ciencia que todavía tiene mucho que descubrir. Y se está trabajando en ello. No es de extrañar que haya discrepancias y manifiestos de protesta en el mundillo científico. Lo que está comprobado es que el humano (o la humana, si queremos), comparte, como especie, el 98,4 % de su genética o ácido desoxiribonucleico con el chimpancé, y un 97,7 % con el gorila. Una proximidad tan fuerte implica la existencia de un ancestro común a ambas especies, ancestro que ha legado 99 % de su patrimonio genético a cada uno de sus descendientes.

El falseamiento, la mentira metódica, no está en el campo científico. Quiere decirse que no es cierto que todos los científicos del mundo se hayan puesto de acuerdo – ni en un congreso, ni vía internet – para boicotear la teoría de una creación divina.

Por último, debo confesar que no soy biólogo, ni astrofísico, ni químico, ni nada semejante, soy psicólogo. Pero ¿acaso solamente los biólogos deberían discutir estos temas? ¿Es que no podemos estudiar y ver, por nuestra cuenta, las evidencias más resaltantes?

¿Y, es la biología el único camino hacia la constatación de que el creacionismo es falso? No. Podríamos estudiar, a profundidad, también psicología, filosofía, historia, política, antropología, astronomía, física, y muchas otras disciplinas, para llegar a la misma conclusión.

El átomo es energía “viva”, los organismos animales y vegetales también son vida, éstos se reproducen, son continuación de la materia.

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