Estos diez “ofrecimientos” no fueron decretados por ningún dios ni tampoco esculpidos en piedra. Ninguna “nube oscura” debe amedrentarnos en la búsqueda de directrices apropiadas para nuestras vidas, pues el temor raramente es un buen consejero. Cada uno es libre de poner a prueba estos ofrecimientos racionalmente y libre de temor, de aceptarlos, modificarlos o arrojarlos por completo.

1. ¡No sirvas a “dioses” ajenos ni propios (los que viéndolos con atención no son más que constructos de cerebros de primates), sino al gran ideal de la ética de aliviar las penurias en el mundo! Aquellos que afirmaron estar particularmente muy cercanos a su “dios”, fueron en su mayoría aquellos que estuvieron bastante lejos del bien y del dolor de las personas reales. ¡No te hagas parte de esta tragedia! Quién posee ciencia, filosofía y arte no necesita ninguna religión.

2. ¡Compórtate correctamente frente a tu prójimo y tu lejano! No vas a poder amar a todas las personas, pero debieras admitir que toda persona – también la que tú no amas – tiene el derecho a realizar su idea de “buen vivir (y morir) en el más acá”, siempre y cuando en ello no lesione los intereses en igualdad de derechos de otros.

3. ¡No temas a autoridades, sino ten el valor de servirte de tu propia razón! Piensa que la fuerza de un argumento es completamente independiente de la persona que lo expresa. Lo decisivo en el valor de verdad de un argumento es sólamente si él es lógico, libre de contradicciones y corresponde a nuestras experiencias reales con el mundo. Si todavía hoy alguien argumenta con “dios a su lado”, eso no debiera provocar en nosotros ninguna veneración, más bien carcajadas.

4. ¡No debes mentir, estafar, robar, matar – a no ser que en caso de urgencia no hayan otras posibilidades para imponer los ideales de humanidad! El que no mentía en la dictadura nazi y delataba fielmente a la gestapo el paradero de familias judías se comportaba antiéticamente en alto grado – en comparación con aquellos que pretendían eliminar a Hitler a través de atentados para salvar las vidas de millones. Comportamiento ético no significa en ningún caso seguir ciegamente cualesquiera mandamientos o prohibiciones morales, sino sopesar en cada situación las consecuencias positivas y negativas que están ligadas a una decisión.

5. ¡Libérate del degeneramiento de moralizar! En el mundo no existe “lo bueno” ni “lo malo”, sino meras personas con diversos intereses, necesidades y experiencias. Aporta para que sean superadas las situaciones catastrofales bajo las que las personas hoy se atrofian, y te sorprenderás del lado amistoso, creativo y tierno que puede mostrar la supuesta “bestia” Homo Sapiens.

6. ¡No te inmunices contra la crítica! La crítica franca es un regalo que no debieras rechazar. A través de esta crítica no tienes nada que perder, salvo tus errores, de los que mejor te liberas hoy antes que mañana. Ten compasión con aquellos incapaces para la crítica, que desde un profundo miedo se presentan como “infalibles” y a sus dogmas como “sagrados” (intocables) En una sociedad moderna no debieran ser tomados en cuenta.

7. ¡No te sientas tan seguro de lo tuyo! ¡Lo que hoy nos parece correcto, puede que mañana ya no funcione! ¡Duda también de la duda! Incluso si nuestro conocimiento es limitado y pasajero, debieras actuar decididamente por lo que tú estás convencido. Pero mantente siempre abierto para mejores argumentos, pues sólo así lograrás dominar la fina línea más allá del dogma y de las propias ideas.

8. ¡Supera la tendencia a la ceguera de la tradición informándote profundamente desde todos los lados antes de tomar una decisión! Como ser humano tú dispones de un cerebro extraordinariamente capaz de aprender, ¡no lo dejes atrofiarse! Pon atención que en cuestiones de ética y visión del mundo debes usar los mismos principios racionales para poder manejar un móvil o un computador. Una humanidad que divide el átomo y se comunica por satélites, debe poseer también la madurez necesaria.

9. ¡Disfruta tu vida, porque probablemente se te haya dado sólamente una! Sé consciente de tu finitud, y de la de todos nosotros, no la reprimas, sino “aprovecha el día” (carpe diem)! Justamente la finitud de la vida individual la hace tan enormemente valiosa! ¡No te dejes convencer por nadie que te diga que es una vergüenza ser feliz! Por el contrario: ¡Al disfrutar las libertades que posees hoy honras a aquellos que en el pasado entregaron sus vidas por estas libertades!

10. ¡Pon tu vida al servicio de una “cosa mayor”, sé parte de la tradición de aquellos que quieren o quisieron hacer de este mundo un lugar mejor para vivir! Tal posición no es sólo éticamente razonable, sino también la mejor receta para una vida plena de sentidos. Pareciera ser que los altruistas son los egoistas más astutos, ya que la mayor satisfacción de su propio provecho se encuentra en su extensión a otros. Cuando tú mismo te ubiques como fuerza en la “corriente de calor de la historia humana” eso te hará más feliz que cualquier posesión que te puedas imaginar. Intuitivamente sentirás que no vives y no habrás vivido en vano.

(Del : “Manifest des Evolutionären Humanismus”)

Aporte de Mauricio Niften.

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